¿Cómo saber si un queso está malo?

Saber si un queso está malo no siempre es tan sencillo como parece, porque algunos cambios de olor, textura o aspecto forman parte de su maduración natural. Para valorar su estado yo me fijaría en las 3 variables que te voy a explicar en este artículo, además del tipo de queso, ya que no existe una regla universal.

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Las señales que indican si un queso está malo

Para saber si un queso está malo, debes fijarte principalmente en su olor, su aspecto y su textura. Éstas son las 3 señales más útiles para detectar cambios anormales, aunque ten presente que cada tipo de queso tiene unas características propias.

Como saber si un queso esta malo

De entrada, un olor diferente al habitual suele ser una de las primeras pistas. Que un queso tenga un aroma intenso no significa necesariamente que esté en mal estado, pero sí te aconsejo desconfiar cuando aparecen olores claramente anormales, excesivamente ácidos, rancios o desagradables que no estaban presentes cuando el queso estaba en buenas condiciones.

Lo importante es compararlo con el aspecto normal de ese queso, porque algunas variedades presentan de forma natural colores, cortezas o mohos característicos.

Por último, ten presente que una superficie que se vuelve excesivamente viscosa o pegajosa, una humedad inusual o cambios acusados en la consistencia de la pasta también pueden indicar deterioro.

¿Se puede comer un queso con moho o hay que tirarlo?

Que un queso tenga moho no significa automáticamente que esté malo, ya que en variedades como el Brie, el Camembert o los quesos azules determinados hongos forman parte de su elaboración y maduración.

moho en queso

Otra cosa bien distinta es cuando el moho aparece de forma inesperada. Y aquí la decisión de comer o desechar el queso depende principalmente de su tipo y de hasta dónde pueda haber penetrado la contaminación.

En los quesos curados o añejos puede ser posible retirar ampliamente la zona afectada, mientras que en quesos semicurados, tiernos, blandos, rallados o loncheados suele ser más prudente desechar el producto.

Si tienes dudas sobre un caso concreto, en nuestra guía sobre queso con moho explico qué mohos son normales, cuándo pueden eliminarse y en qué situaciones conviene tirar el queso.

Cómo saber si está malo según el tipo de queso

Como ya te he comentado, el tipo de queso condiciona mucho la forma de interpretar si un queso es apto o no para el consumo, ya que un mismo signo puede ser normal en una variedad y preocupante en otra.

Tipo de quesoQué conviene vigilarCuándo desconfiar
Frescos y blandosHumedad, olor, texturaOlor anormal, viscosidad, moho inesperado
Duros y curadosCorteza, dureza, aromaCambios extraños de olor, textura o color
Azules, Brie y CamembertMoho propio de maduraciónMohos distintos a los habituales
Rallados o loncheadosAspecto general y humedadMoho, apelmazamiento extraño, olor anormal

Queso fresco y quesos blandos

Los quesos frescos y blandos, como la mozzarella, la ricotta, el queso crema o el queso fresco, contienen más humedad y ofrecen unas condiciones más favorables para el crecimiento microbiano que los quesos curados.

Por eso yo sería más conservador cuando aparecen cambios claros de olor, una textura viscosa, exceso de líquido o mohos que no forman parte del producto.

Quesos duros, semiduros y curados

queso de oveja sibaritas

En quesos como el curado de oveja, el parmesano, el cheddar o un gouda curado, el endurecimiento o una ligera resequedad no significa necesariamente que el queso esté malo.

Con el tiempo pueden perder humedad y modificar su textura sin que eso implique un problema de seguridad alimentaria.

Un queso curado puede estar algo más seco y seguir siendo perfectamente aprovechable, mientras que una modificación extraña de olor o aspecto merece más atención.

Quesos azules, Brie y Camembert

En los quesos azules, el Brie y el Camembert, la presencia de moho forma parte del proceso de elaboración, por lo que no debe interpretarse automáticamente como una señal de deterioro.

Quesos azules Brie y Camembert

Para saber si uno de estos quesos está malo, debes fijarte en si han aparecido colores, olores o texturas que no corresponden a la evolución habitual de esa variedad. Un moho completamente diferente al esperado, una superficie anormalmente viscosa o un olor claramente ajeno al perfil del queso pueden indicar que ya no se encuentra en buenas condiciones.

Queso rallado, loncheado o desmenuzado

El queso rallado, loncheado o desmenuzado ofrece una superficie mucho mayor expuesta al ambiente que una pieza entera, por lo que cualquier alteración puede extenderse con más facilidad entre sus diferentes porciones.

En estos formatos yo sería especialmente prudente ante la aparición de moho inesperado, humedad excesiva, apelmazamiento anormal o cambios claros de olor.

Cuando un queso rallado o loncheado presenta moho visible, no recomendaría retirar únicamente la parte afectada y consumir el resto, ya que resulta mucho más difícil asegurar que la alteración se limita a una zona concreta.

Fecha de caducidad, consumo preferente y qué hacer si tienes dudas

La fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente no significan lo mismo, y esa diferencia resulta importante cuando intentas saber si un queso sigue siendo seguro.

Fecha de caducidad

La fecha de caducidad está relacionada con la seguridad alimentaria, por lo que un queso que la haya superado no debería consumirse aunque conserve un olor, un color y una textura aparentemente normales.

La EFSA incluye expresamente a los quesos frescos entre los alimentos en los que puede aparecer este tipo de fecha.

Fecha de consumo preferente

La fecha de consumo preferente, en cambio, indica hasta cuándo el producto mantiene la calidad prevista.

Si se ha superado, el queso puede haber perdido parte de su aroma, textura o frescura sin que eso implique necesariamente que esté en mal estado, siempre que se hayan respetado las condiciones de conservación y el envase permanezca intacto.

Cuando tengas dudas sobre un queso, yo comprobaría primero qué tipo de fecha aparece en la etiqueta y seguiría después las indicaciones del fabricante, especialmente las referentes al consumo una vez abierto.

Si ha superado una fecha de caducidad o existen señales claras de deterioro, no merece la pena arriesgarse ni probar una pequeña cantidad para comprobar su estado.

Darío Montes González

Darío Montes González

Darío Montes González, veterinario especializado en tecnología de los alimentos y salud pública, colegiado CR-1268. En Sibaritas Club aporta su experiencia en quesos y embutidos, explicando cómo la materia prima, la elaboración y la maduración determinan la calidad del producto.

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